Desde hace algún tiempo
cada vez me sorprendo más de la dependencia que hemos creado a los teléfonos
celulares, veía eso mucho en las demás personas con las que compartía. Esto me
llevo a pensar que probablemente ese también era mi caso y no me había
percatado, probablemente el teléfono más que agregarme estaba impidiendo
potenciar mis capacidades.
El psicólogo y filósofo
estadounidense William James escribió en el libro "Las energías de los
hombres" que hacemos uso solamente de una pequeña parte de nuestros
posibles recursos mentales y físicos". Esta motivación me llevo un lunes
en la mañana que amanecí con el espíritu de la espontaneidad a flor de piel, a
cambiar un poco las cosas, me propuse el reto de durar dos días sin internet en
mi teléfono celular, luego me cuestione: ¿Por qué solo dos días si no soy
dependiente al teléfono? Eso pensaba y para satisfacer esa cuestionante me
propuse el reto por toda una semana, con la intención en esa semana de hacer un
esfuerzo de prestar atención a cada detalle de mi entorno.
Desde el primer día del
reto me di cuenta de que había muchas cosas que necesitaban mi atención y en su
gran mayoría pasaban desapercibidas ante mis ojos. De esta experiencia quisiera
resumir mis mayores aprendizajes durante esa semana:
Siempre creemos que
todo lo que hacemos fue un error o vemos todo como un accidente. Solo por citar
algunos ejemplos que han cambiado la historia: el error de cálculo de Cristóbal
Colón que lo trajo a este lado del mundo, el olvido de Flemming que dio origen
a la penicilina. La vida es 10% lo que
me sucede a mi, 90% como reacciono ante eso. Según estadísticas solo el 10% de
las cosas que nos preocupan suceden. Saca lo mejor de aquello que crees que fue
lo peor.
Otra de las cosas que
aprendí fue la importancia de asumir la responsabilidad que me corresponde, a dar
la cara sin importar las circunstancias. Esto me da la oportunidad de obtener
los aprendizajes de cada experiencia, pero sobre todo el no juzgar o ver el
problema en los demás te da el privilegio de que otros se abran a ti.
La mayor cantidad del
tiempo estamos queriendo ser otra persona, esto nos arrebata la alegría de
nuestras vidas. El mejor remedio para esto es sonreírle a lo que somos, pero
sobre todo a aquello que podemos ser, ríe todos los días ¡por favor! Si quieres
cambiar tu actitud, cambiando tus pensamientos, si quieres cambiar tus pensamientos,
cambia las cosas que causan influencia en ti. Rodéate de la gente correcta,
aquellos que te ayuden a ver más allá de tus ojos. Al construir un habito, el habito
construirá de ti y esto te dará el privilegio de influir en otros. Eres quién
eres hoy porque eso has decidido ser, no tomar una decisión al respecto, es una
decisión. El secreto de ser imparable es creer que lo eres, porque realmente lo
eres.
Siempre asume buenas
intenciones, pero entiende que todos tenemos tendencias egoístas y damos
prioridad a nuestras necesidades ante los demás. Por eso es de sensatos
gestionar las reacciones, en la medida de lo posible elimina toda incertidumbre
yendo a la fuente, siempre es bueno entender las razones detrás de cada cosa,
no te adelantes antes de ver los hechos. En caso de que la incertidumbre
persista, apoya todo lo que sea positivo, todo lo que agregue a los demás,
también te beneficia. Las acciones positivas tienen sus resultados, las
negativas también tienen los suyos.
Cada día durante esa
semana muy a menudo, y más aún cuando me quedaba a solas sentía unos fuertes
ataques de ansiedad. De las cosas que más me llamaron a reflexión fue en la
madrugada del ultimo día, domingo, mientras me preparaba para entrenar 5am, me
sorprendí a mí mismo abriendo una de las redes sociales, volví en mi cuando
recibí el mensaje “red no disponible” ya que intencionalmente la había quitado
desde el primer día. Episodios como este me ocurrieron varias veces en la
semana, más en los primeros días, pero nunca espere que ocurriera el último día
del reto y menos a esa hora de la mañana. Gracias a este reto pude confirmar
que solo estamos despiertos a medias.

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