La fidelidad a un propósito es la garantía del
éxito anhelado John C. Maxwell describe el éxito como “conocer tu propósito en la vida, crecer para alcanzar tu máximo
potencial y sembrar la semilla que beneficie a otros”. Todos sin excepción alguna tenemos una misión,
un propósito en la vida.
El
primer paso para alcanzar el éxito es conocer tu misión en la vida, tu
propósito. Esta primera etapa su mayor relevancia radica en la dedicación que
se requiere en el proceso de reflexión interna. El propósito de una persona
tiene dos características fundamentales: Una
vez lo encuentras llena por completo de felicidad plena, cuando escuchas hablar
del tema sin darte cuenta una sonrisa llega a tu rostro. Está ligado a las
cosas que nos gustan, pareciera coincidencia, pero siempre está estrechamente
relacionado a las actividades en las que somos buenos. Cuando encuentras tu
propósito es aquello en lo que sientes que puedes dedicarle la vida por entera
sin sentir cansancio o malestar alguno. Las diferentes circunstancias que te
han tocado atravesar, tus experiencias, aquello que te apasiona, los dones que
has recibido, los carismas que has desarrollado, todo ha sido un proceso de
preparación para encaminarte hacia tu propósito. Es algo en lo que literalmente
te imaginas haciendo hasta el final de tus días, es algo en lo que te sientes
tan cómodo que lo haces parecer sencillo, esto se manifiesta cuando conoces tu
propósito en la vida y cada día avanzas para estar más cerca de tu máximo potencial.
El
propósito personal siempre tendrá que ver con ayudar a otros ya que el hombre
en su extensa naturaleza es un ser social en donde necesariamente su desarrollo
está ligado al de la sociedad en la que interactúa. El éxito es algo en
movimiento constante, de naturaleza infinita, de igual manera también los es
nuestro propósito. De la única manera que nuestro propósito puede expandirse de
manera exponencial es ayudando a otros que también lo hagan suyo, el ayudar a otros
nos hace parte de algo mas grande, algo que va más allá de nuestro propio ser.
La fidelidad está ligada al grado de coherencia y honestidad hacia un sentimiento. Cuando
por alguna razón nuestro accionar o nuestras actitudes no guardan coherencia
con nuestro propósito un sentimiento de culpa nos abruma ya que en el fondo
sentimos que no estamos siendo fieles a esa promesa que hicimos el día en que
descubrimos aquello que nos apasionaba.
En la
mayoría de los casos la fidelidad a nuestro propósito no es constante porque
nos perdemos y confundimos los medios con el propósito. El coach que hace
audiolibros para atletas no tiene como propósito ser el mejor narrador de
libros que exista, probablemente dentro de los próximos diez años ya no grabe
audio libros ya que su propósito en la vida es ayudar a los atletas a alcanzar
su máximo potencial, los audios libros son solo el medio.
Otra
de las circunstancias que causan confusión y un sentimiento de estancamiento
con relación al propósito es que muchas veces tendemos a medir el grado de
avance en nuestro propósito en función al dinero que recibe nuestra cuenta de
banco, cuando no conozco todavía ninguna persona exitosa que su propósito en la
vida sea conseguir una cierta suma de dinero. El propósito en la vida vas más allá
de la obtención de recursos físicos, va más allá de lo monetario. Digamos que este tipo de experiencias son muy
positivas y provechosas ya que se convierten en el termómetro perfecto para
evidenciar cuando las cosas no andan de la mejor manera.
Por el
contrario, y en el mejor de los escenarios sabes que estas camino a lo correcto
cuando la cantidad de personas que son influenciadas de forma positiva a través
de tus acciones aumenta. Esto se logra amando la Misión, tu propósito, mas que
los medios que te harán llegar a ella.
Cuando los medios pasan a un segundo plano los sentimientos de culpa,
las preocupaciones, el sentimiento de infidelidad desaparece y se transforma en
alegría. El propósito es y será la mayor de las motivaciones para alcanzar el
éxito.
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